Mercadilleando

Sé que cuando uno oye hablar sobre Malta, lo primero que se le viene a la cabeza es la fiesta. Y lo sé porque cada vez que tenía que explicar a mis amigos o familiares donde iba a hacer las prácticas de laboratorio, veía iluminarse su rostro mientras me decían que yo no iba a estudiar, que a lo que venía era a estar todo el día de juerga.

Pero no os creáis lo que os cuenten, una vez aquí, cuando has pillado la rutina del trabajo, de las tareas de la casa, etc, acabas por preocuparte más en si lloverá cuando has tendido la ropa o en donde venden lentejas, que en qué vas a ponerte esa noche.10692_10203165566174660_6833770322919634267_n

Así que ahí estábamos hoy, un domingo a las 8 de la mañana en pie, de camino a la parada de autobús porque según nos habían dicho, en un pueblecito al sur llamado Marsaxlokk hay un mercado los domingos en el que el pescado es fresco y muy barato. ¡Con la de veces que me he quejado cuando mi madre me ponía el plato de pescado en la mesa y ahí estaba, cogiendo un autobús que tarda una hora en llegar y pilla todos los baches posibles de la carretera solo para ir a comprarlo! Pero es que cuando llevas dos semanas sin probar ni un cachito de pez porque todo lo que encuentras es frito o de una pinta un tanto dudosa… pues hasta apetece. Además a mí, que me encanta pararme a mirar cada chuminada que vea, iba encantada a pesar de haber dormido una hora menos (¡pero una hora más de sol, menos mal!).

Llegamos sobre las 10 y media al puerto, donde estaba todo el mercadillo. Que si puestos de chuches, de droguería, de ropa, de souvenirs… igualito que el rastro, vamos. Yo iba regateándole a cada vendedor que me cruzaba unas gafas de sol, y entre uno y otro nos parábamos a echar unas cuantas fotos porque estábamos al lado del puerto y la imagen de todas las barquitas era de postal. Y como encima hacía buen tiempo, nos lo hemos recorrido de arriba abajo todo.

20150329_115117m,Cuando nos tocaba coger de vuelta el odioso autobús es cuando hemos visto el problema, y a pesar de perdernos como siempre y acabar en una pequeña playa viendo como un caballo se daba su primer baño de la temporada, hemos conseguido volver sanas y salvas a nuestro querido apartamento, con nuestro gato cagón y nuestro misterioso ninja-compi de piso, que ha llegado con dos chicas (no sabemos cual de las dos es todavía su novia, pero tenemos muchas teorías al respecto) y se han puesto a cantar, jugar a videojuegos y ver películas a todo volumen. Debe ser que como solo nos comunicamos con él por notas escritas se piensa que somos sordas o le gusta mucho tocarnos las narices.

A pesar de todo, nos vamos haciendo cada día más con Malta, y esperamos no tardar mucho en darle la razón a los que nos creían de fiesta loca para darles un poco de envidia!

Por: Sara Rincón

Anuncios

Un comentario en “Mercadilleando

  1. javier dijo:

    Seguir con el blog, esta muy bien. Pero hay algo que no entiendo:ninja-compi de piso? Que lleva espada de samurai, o es que lleva moño ?. Espero que haya mas detalles en nuevas entregas,jeje.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s